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jueves, 2 de febrero de 2012

Uno de los grandes

Ser pequeño no significa  que no puedas ser grande, y si no que le pregunten al pequeño fiera con el que me he cruzado esta mañana:
Tres siluetas andando hacia mi: la de un padre y sus dos hijos. Los enanos debían de tener como unos 6 y 4 años respectivamente la edad del padre no tiene trascendencia ninguna así que procedo a relatar.
La figura más pequeña le pedía incansable chucherías a su padre " Daddy, give me sweets?" a lo que el sosainas de su padre respondía con un escueto "NO", el pequeñajo no se rendía y repetía una y otra vez la misma frase, pero sin resultado. Aquí entra en acción el pedazo de crack de su hermano mayor, empieza a toser y toser (obviamente no tosía enserio, sus "Cof cofs" eran mas falsos que la sonrisa del Joker, que no es por nada pero la lleva pintada por si no lo habíais notado) el padre le mira y el enano le dice "estoy tosiendo mucho papá" y el padre le dice: "¿quieres un caramelo?". Coge el caramelo, se acerca a su hermano pequeño y le dice: "¿Ves? si haces eso te da caramelos seguro. ¡Venga! Inténtalo tú".
Dicho y hecho, ese fierecilla es el puto amo con tan solo 6 años... envidia cochina que me da, que yo tenía que meter palizas a los débiles para conseguir caramelos, y eso tenía sus consecuencias con la "justicia" paterna y las multas eran siempre superiores a lo que confiscabas... Pues ala, ya está demostrado, se puede ser pequeño y grande a la vez, aprendamos la lección y hagamos como que tosemos, o eso... o en lugar de caramelos comámonos los mocos.
Hasta la próxima y con ganas de un buen... caramelo, se despide este autor.
Un pegajoso abrazo.

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