Es viernes. El cielo esta oscuro todavía. Son las 4 de la madrugada cuando me despierto después de 3 horas de sueño interrumpido constantemente con pesadillas y sueños que es mejor no recordar.
Me levanto de la cama y decido empezar a prepararme para el día. Cuando estoy vestida me miro al espejo. No me gusta lo que veo así que decido cambiarme y ponerme un bonito vestido, un poco de tacón y un maquillaje sencillo, practico pero favorecedor para poder afrontar el día con mejor aspecto al menos.
Dicen que todo tiene un limite y creo que después de 4 años hemos cruzado esta línea invisible.
Mi amiga llega puntualmente a casa y me da palabras de animo mientras nerviosamente me muevo por el piso buscando una maldita libreta que no consigo encontrar.
Salgo de casa a las 5:35. Me subo al coche y estoy temblando. Respiro hondo, subo el volumen de la música y canto en voz alta mientras conduzco.
Cuando llego a la estación bajo al anden y minutos después el tren llega puntualmente. Subo y me pongo los auriculares para intentar no pensar mas.
La mañana es una maratón para no perder el tren hacia el aeropuerto. Y una vez allí seguir corriendo para no perder el avión.
Respiro profundamente. Vuelvo a hacerlo una y otra vez para intentar tranquilizarme. Las nauseas vuelven a aparecer y cuando creo que voy a vomitar y me tomo una pastilla para sentar el estomago y subo al avión que me llevara a descubrir mi futuro.
Acabo de bajar del metro. Salgo y me encuentro en
medio la plaza del sol. Miro a mi alrededor. El sol brilla y pese a estar en la
capital y ser un día laborable la gente parece no tener prisa. Sonrío, me dirijo
a la plaza mayor y me voy a un bar que hay al fondo.
Me siento en la terraza y pido una copa de vino
blanco. El camarero excesivamente amable me lo trae junto a unas aceitunas.
Una sensación de tranquilidad me invade. Saco un
libro del bolso y me pongo a leer mientras espero que suene el teléfono para
recibir la temida llamada que parece no llegar.
Minutos después tengo una extraña sensación y
levanto la vista.
Parece irreal y me paralizo al verte de pie, al
otro lado de la terraza, observándome.
Me levanto mientras poco a poco te acercas. Me
quito las gafas de sol y allí estas. De pie a pocos centímetros de mi.
No consigo decir nada y parece que tu tampoco.
Seguimos de pie el uno delante del otro durante un par de minutos mas y me
siento. Haces lo mismo.
Seguimos mirándonos fijamente hasta que finalmente
dices:
“hola”
Sonrío inevitablemente.
“hola…” consigo contestar casi susurrando.
Nos ponemos a hablar de como me ha ido el viaje.
El maravilloso día que hace y de banalidades varias hasta que de pronto te
pregunto si puedo tocarte.
“se que eres real. Siempre lo he sabido, pero me
parece un sueño todo esto…”
Sonríes mientras poco a poco acercas tu mano a la mía por encima de
la mesa y me la coges.
“soy real” me dices bajito mientras por primera
vez en 4 años nos tocamos.
Y entonces mis sentidos se desbordan por las sensaciones que recorren rápidamente mi cuerpo. Aguanto la respiración y sin poder evitarlo cierro los ojos y dejo que esa sensación de paz, de que al fin todo esta en su sito me absorba.
Cuando consigo abrir los ojos y te miro a los ojos nos lo decimos todo sin necesidad de palabras. Y me besas.
Dios mio cuanto había necesitado este beso...
Necesidad. Esa es la mejor palabra para describirlo.
Pongo mis brazos alrededor de tu cuello y nos pegamos un poco mas. No necesitamos respirar en estos momentos. No necesitamos nada mas que eso. Y sin poder evitarlo un par de lagrimas se me escapan. Notamos el sabor salado en nuestras bocas y nos besamos mas apasionadamente.
Cuando nos separamos lo primero que dices es "mierda... joder..."
Estoy de acuerdo contigo. La hemos liado y gorda.
Noto que una mano me toca un poco el hombro y oigo "señorita perdone. Tiene que abrocharse el cinturón.."
Abro los ojos. Miro a mi alrededor y veo que estoy en el avión.
Asiento con la cabeza y me lo abrocho.
"Ha sido un sueño... solo un maldito sueño..."
Vuelvo a ponerme nerviosa mientras los minutos parecen no pasar.
Al fin aterrizamos y ahora si es real que me dirijo hacia la plaza mayor.
Pero el sol no brilla y se que el sueño se quedara en eso. Solo sera un sueño y yo estaré allí esperando sin que nadie aparezca realmente.
Noto un pinchazo en el corazón solo de pensarlo.
Me dirijo al mismo bar que he soñado pero no siento lo que sentía allí. Noto como el café que he tomado quiere abandonar mi cuerpo y corro al baño.
Me mojo un poco la nuca e intento serenarme un poco mientras evito mirar a la chica penosa que aparece en el espejo.
Una vez en la terraza pido una coca cola y enciendo un cigarro. Necesito un minuto mas para mentalizarme antes de decirle que me llame.
Pero el minuto pasa y el teléfono suena puntualmente.
Le oigo al otro lado del teléfono y pese que se que va a decirme que no vendrá cierro los ojos y le siento mas cerca de mi que normalmente.
Normalmente soy yo quien tiene mas la capacidad de hacerse la fría pero esa vez es él quien parece sereno y frío como si no le doliera la decisión que ha tomado.
No nos decimos nada que no hayamos dicho ya esta ultima semana pero siento partirme en dos.
Ahora si. Iba mentalizada para que pasara esto pero aun así duele. Duele mucho.
Lo único que tengo ganas es de suplicarle "cariño no te alejes de mi.. no puedo vivir sin ti..." pero me callo.
Intento controlar un poco las lagrimas. Es imposible que de vez en cuando se me escape un sollozo pero no monto ningún espectáculo. Ni le grito ni le mando a la mierda como quiere que haga. Eso no va ayudarme.
Cuando nos despedimos creo morir. He hecho 500 km para ver al tío que podría ser perfectamente el amor de mi vida y no se ha presentado.
Enciendo un cigarrillo mas y miro la hora. Dije que esperaría una hora. Ya ha pasado. Pero no consigo levantarme. Se que cuando me levante de este bar una parte de mi se quedara en esa silla.
¿Por que tengo la sensación de haber roto con una pareja? Si no nos hemos visto nunca! Si no nos hemos tocado! Intento ser racional pero no lo consigo. El dolor que siento es demasiado fuerte.
Iba preparada para poner punto y final a esos sentimientos que creemos tener pero no para perder a mi mejor amigo. Mi apoyo incondicional con el que puedo hablar de todo. No estoy preparada para perder una de las patas que mantienen en pie mi vida.
Pero lo he hecho. Lo he perdido y solo de pensarlo me descompongo.
Cuando finalmente consigo recomponerme mínima mente me dirijo a la pastelería donde iba a comprar trufas. Pero no tengo hambre así que las guardo para mas tarde y me voy de nuevo al aeropuerto para coger un avión a mi mundo de nuevo. Un mundo el cual no tengo claro como afrontar sin él.
Voy andando por la calle y de pronto noto como me tocan el hombro. Me sobresalto y me giro mientras agarro mas fuerte el bolso.
De pronto el mundo se para y todo sucede a cámara lenta.
"Solo un día... un día con los pies en alto..." susurras mientras poco a poco te acercas a mi para besarme.
Estoy mareada. Emocionada, Y sobretodo confundida. Pero aprovecho el momento. No pienso desperdiciar lo que me quieres dar por poco que sea.
Soy patética y a ratos se me escapa alguna lagrima al imaginar lo que podía haber sido y nunca sera. De camino al aeropuerto vuelvo a ponerme las gafas de sol pese a estar en el metro. Respiro profundamente y hago lo que mejor se me da. Poner la cabeza alta, andar con paso seguro y parecer prepotente.
Las horas pasan una vez en el aeropuerto y pese a que la esperanza me dijo que no pasara el control de seguridad hasta el ultimo momento el tiempo se termina y no me queda mas remedio que hacerlo y así terminar con la ultima pequeña esperanza que me quedaba.
Hablo por teléfono con una amiga cuando espero a subirme al maldito avión. Intento reírme un poco y quitarle hierro al asunto mientras le digo "tranquila. Estoy bien. Es lo que pasa cuando te gusta el sado masoquismo... que duele"
Adoro la forma que pones la mano en mi espalda mientras me besas. Adoro lo que veo en tu mirada cuando dejamos de besarnos. Adoro la forma en que me acaricias la mejilla antes de volver a besarme.
Estoy completamente perdida. No puedo pensar, solo sentir. No se donde estamos aun que poco me importa. Es una habitación blanca e impersonal aun que cálida. No tengo ni idea de como hemos llegado hasta allí pero... ¿que mas da?
Tu y yo de pie junto a la puerta de entrada.
Dejo caer el bolso y te abrazo mientras aspiro tu aroma. Me encanta como hueles, como sabes, lo que siento cuando me tocas...
Nos besamos despacio. La mano que tienes en mi cintura se desliza por la cadera hasta la pierna. Agarras la falda y la subes ligeramente para poder acariciarme la pierna.
Contienes la respiración unos momentos y yo suspiro al sentir pequeñas descargas eléctricas recorrerme el cuerpo.
Pongo mi mano en tu hombro y la deslizo suavemente por tu brazo casi sin tocarte. Cierras los ojos y te beso casta mente en la mejilla.
Cuando vuelvo a abrir los ojos estoy tumbada en la cama.
Me besas el cuello mientras tus manos recorren mi cuerpo por encima de la ropa. Volvemos a besarnos y mi mano se cuela debajo tu camiseta y te acaricio la espalda.
Poco a poco te quito la camiseta y dejo al descubierto los primeros tatos. No puedo dejar de mirarlos. Acerco la mano y los acaricio.
Levanto la cabeza y veo que me miras. Se lo que me preguntas sin palabras y asiento vergonzosamente con la cabeza.
Tus manos suben poco a poco el vestido. Me incorporo ligeramente y alzo los brazos para que puedas quitármelo.
Me miras de arriba a abajo. Instintivamente pongo mis manos alrededor de la cintura intentando ocultar un poco ese cuerpo que tan poco me gusta.
Oigo una voz masculina metalizada de fondo y sin abrir los ojos se donde estoy. El maldito avión. Mis ojos se empañan de nuevo.
Corro para poder llegar al tren de las 18:36 pero hoy definitivamente no es mi día y lo veo partir sin mi.
Me siento en un banco y abro el paquete de trufas que he comprado.
Lloro desconsoladamente al ver las trufas derretidas. Por lo que significan esas trufas. Por haber sido tan tonta de no haber pensado que debía mantenerlas en frío.
Le mando otro mensaje. No puedo evitarlo. Él esta tan tranquilo y yo... yo he notado como se me partía en dos...
Una vez en el tren destino mi realidad me encuentro con una amiga y hablo un poco con ella.
Me dice "Siempre hay una solución. Respira. Da un paso atrás y mira lo que ha pasado con prespectiba. Allí encontraras la respuesta"
Asiento pese a no terminar de creer en lo que me dice. Hace una semana que busco una puerta para salir de esta oscura habitación y no consigo encontrarla.
Nos despedimos y se baja del tren un par de paradas antes que yo.
Intento tranquilizarme y me digo a mi misma que ya basta. Tengo que quitarme las gafas de sol de una vez y dibujar una sonrisa en la cara e ir a la cena que tengo desde hace semanas y aparentar normalidad aun que solo quiera meterme en la cama y dormir mucho tiempo hasta despertarme y no sentir lo que siento.
Y así lo hago. Llego a mi casa y ya están esperándome. Bajo del coche y son una sonrisa las saludo.
Después de alagar mi aspecto nos subimos al coche y nos dirigimos al restaurante donde sorprendimos a una de las susodichas con la presencia de su pareja y un par de amigos mas.
Y allí es donde las tornas se giran. Me habla y le digo que no puedo hablar que estoy en una cena y le mando una foto sonriendo.
Miro el móvil una y otra vez esperando su reacción y no aparece. Sigue tan bien... y yo... yo solo quiero llorar pero me prometí no hacerlo mas.
Con trabajo termino de comer los espaguetis. Hacia días que no comía nada aparte de cafés con leche o un croisant.
Durante los postres nos graban en vídeo. Sonrío y aplaudo como puedo. El dolor sigue latente en mi interior pero llegan los xupitos. Necesito uno. Urgentemente. La camarera los deja delante de mi y bromeamos con que no me los beba todos y me hacen una foto con ellos.
A la 1 y media de la madrugada llego a casa. Estoy agotada física y mentalmente. Pero pese a mis intentos a las 3 sigo despierta.
Los dos desnudos en una cama. Besándonos tierna mente. Acariciándonos. Explorando el cuerpo del otro con las manos, los ojos y los dedos. Grabándolo a fuego en nuestra mente. Deseando que el tiempo se detenga.
No hablamos. No hace falta. Mejor así.
Perdemos la noción del tiempo cuando finalmente entras en mí.
Es arrollador lo que se siente al tenerte dentro. Dan miedo las sensaciones que experimentamos pero seguimos besándonos y moviéndonos al ritmo del otro.
Las sensaciones aumentan y el ritmo de nuestros cuerpos buscan desesperada mente la liberación que tanto necesitamos hasta que llega.
Nos tumbamos el uno al lado del otro para calmar nuestras respiraciones.
Te abrazo y no dices nada. Me da miedo abrir los ojos y que se termine el día.
Me despierto sobresaltada a las 4:30 de la madrugada. Estoy sudando.
Salgo de la cama y me preparo para ir a trabajar.
Cuando estoy en el trabajo no consigo dejar de pensar en él. En intentar encontrar una solución a la situación y de pronto me parece verlo todo claro.
Le escribo desesperada mente. Me parece haber encontrado la respuesta.
Pero cuando contesta me tira todas las teorías al suelo.
Hablamos un buen rato por face pero no hacemos mas que "discutir". No esta bien ni yo tampoco, así que quedamos que me llamara a la una.
Las horas se confabulan en mi contra. No pasan los minutos y la una parece no llegar nunca.
Cuando finalmente el reloj marca la hora deseada me dirijo fuera. Cerveza en mano enciendo un cigarro y Le digo que ya puedo hablar.
Me llama casi al momento y hablamos haciéndonos daño al principio.
Pero los minutos pasan y como siempre al escucharle me tranquilizo como nadie mas sabe hacerlo.
Quizás hasta consigamos encontrar la salida.
Es difícil aceptar los sentimientos. Es difícil vivir como lo hacemos nosotros. Es difícil esconder las cosas. Pero mas difícil aún es pensar en perder lo que hay entre nosotros. Así que pecho y cojones y hacia adelante. Siempre. Aun que duela. Como bien hemos comprobado lo que no nos mate nos hará mas fuertes.
Porque cuando hablamos no necesitamos dormir.
Porque cuando hablamos se paran las horas.
Porque siempre que me necesites me tendrás aquí. En los momentos de felicidad y en los de tristeza o dificultad.
Porque por mucho que el tiempo pase seguirás siendo mi mejor amigo y yo la tuya.
Una vez en la terraza pido una coca cola y enciendo un cigarro. Necesito un minuto mas para mentalizarme antes de decirle que me llame.
Pero el minuto pasa y el teléfono suena puntualmente.
Le oigo al otro lado del teléfono y pese que se que va a decirme que no vendrá cierro los ojos y le siento mas cerca de mi que normalmente.
Normalmente soy yo quien tiene mas la capacidad de hacerse la fría pero esa vez es él quien parece sereno y frío como si no le doliera la decisión que ha tomado.
No nos decimos nada que no hayamos dicho ya esta ultima semana pero siento partirme en dos.
Ahora si. Iba mentalizada para que pasara esto pero aun así duele. Duele mucho.
Lo único que tengo ganas es de suplicarle "cariño no te alejes de mi.. no puedo vivir sin ti..." pero me callo.
Intento controlar un poco las lagrimas. Es imposible que de vez en cuando se me escape un sollozo pero no monto ningún espectáculo. Ni le grito ni le mando a la mierda como quiere que haga. Eso no va ayudarme.
Cuando nos despedimos creo morir. He hecho 500 km para ver al tío que podría ser perfectamente el amor de mi vida y no se ha presentado.
Enciendo un cigarrillo mas y miro la hora. Dije que esperaría una hora. Ya ha pasado. Pero no consigo levantarme. Se que cuando me levante de este bar una parte de mi se quedara en esa silla.
¿Por que tengo la sensación de haber roto con una pareja? Si no nos hemos visto nunca! Si no nos hemos tocado! Intento ser racional pero no lo consigo. El dolor que siento es demasiado fuerte.
Iba preparada para poner punto y final a esos sentimientos que creemos tener pero no para perder a mi mejor amigo. Mi apoyo incondicional con el que puedo hablar de todo. No estoy preparada para perder una de las patas que mantienen en pie mi vida.
Pero lo he hecho. Lo he perdido y solo de pensarlo me descompongo.
Cuando finalmente consigo recomponerme mínima mente me dirijo a la pastelería donde iba a comprar trufas. Pero no tengo hambre así que las guardo para mas tarde y me voy de nuevo al aeropuerto para coger un avión a mi mundo de nuevo. Un mundo el cual no tengo claro como afrontar sin él.
Voy andando por la calle y de pronto noto como me tocan el hombro. Me sobresalto y me giro mientras agarro mas fuerte el bolso.
De pronto el mundo se para y todo sucede a cámara lenta.
"Solo un día... un día con los pies en alto..." susurras mientras poco a poco te acercas a mi para besarme.
Estoy mareada. Emocionada, Y sobretodo confundida. Pero aprovecho el momento. No pienso desperdiciar lo que me quieres dar por poco que sea.
Soy patética y a ratos se me escapa alguna lagrima al imaginar lo que podía haber sido y nunca sera. De camino al aeropuerto vuelvo a ponerme las gafas de sol pese a estar en el metro. Respiro profundamente y hago lo que mejor se me da. Poner la cabeza alta, andar con paso seguro y parecer prepotente.
Las horas pasan una vez en el aeropuerto y pese a que la esperanza me dijo que no pasara el control de seguridad hasta el ultimo momento el tiempo se termina y no me queda mas remedio que hacerlo y así terminar con la ultima pequeña esperanza que me quedaba.
Hablo por teléfono con una amiga cuando espero a subirme al maldito avión. Intento reírme un poco y quitarle hierro al asunto mientras le digo "tranquila. Estoy bien. Es lo que pasa cuando te gusta el sado masoquismo... que duele"
Adoro la forma que pones la mano en mi espalda mientras me besas. Adoro lo que veo en tu mirada cuando dejamos de besarnos. Adoro la forma en que me acaricias la mejilla antes de volver a besarme.
Estoy completamente perdida. No puedo pensar, solo sentir. No se donde estamos aun que poco me importa. Es una habitación blanca e impersonal aun que cálida. No tengo ni idea de como hemos llegado hasta allí pero... ¿que mas da?
Tu y yo de pie junto a la puerta de entrada.
Dejo caer el bolso y te abrazo mientras aspiro tu aroma. Me encanta como hueles, como sabes, lo que siento cuando me tocas...
Nos besamos despacio. La mano que tienes en mi cintura se desliza por la cadera hasta la pierna. Agarras la falda y la subes ligeramente para poder acariciarme la pierna.
Contienes la respiración unos momentos y yo suspiro al sentir pequeñas descargas eléctricas recorrerme el cuerpo.
Pongo mi mano en tu hombro y la deslizo suavemente por tu brazo casi sin tocarte. Cierras los ojos y te beso casta mente en la mejilla.
Cuando vuelvo a abrir los ojos estoy tumbada en la cama.
Me besas el cuello mientras tus manos recorren mi cuerpo por encima de la ropa. Volvemos a besarnos y mi mano se cuela debajo tu camiseta y te acaricio la espalda.
Poco a poco te quito la camiseta y dejo al descubierto los primeros tatos. No puedo dejar de mirarlos. Acerco la mano y los acaricio.
Levanto la cabeza y veo que me miras. Se lo que me preguntas sin palabras y asiento vergonzosamente con la cabeza.
Tus manos suben poco a poco el vestido. Me incorporo ligeramente y alzo los brazos para que puedas quitármelo.
Me miras de arriba a abajo. Instintivamente pongo mis manos alrededor de la cintura intentando ocultar un poco ese cuerpo que tan poco me gusta.
Oigo una voz masculina metalizada de fondo y sin abrir los ojos se donde estoy. El maldito avión. Mis ojos se empañan de nuevo.
Corro para poder llegar al tren de las 18:36 pero hoy definitivamente no es mi día y lo veo partir sin mi.
Me siento en un banco y abro el paquete de trufas que he comprado.
Lloro desconsoladamente al ver las trufas derretidas. Por lo que significan esas trufas. Por haber sido tan tonta de no haber pensado que debía mantenerlas en frío.
Le mando otro mensaje. No puedo evitarlo. Él esta tan tranquilo y yo... yo he notado como se me partía en dos...
Una vez en el tren destino mi realidad me encuentro con una amiga y hablo un poco con ella.
Me dice "Siempre hay una solución. Respira. Da un paso atrás y mira lo que ha pasado con prespectiba. Allí encontraras la respuesta"
Asiento pese a no terminar de creer en lo que me dice. Hace una semana que busco una puerta para salir de esta oscura habitación y no consigo encontrarla.
Nos despedimos y se baja del tren un par de paradas antes que yo.
Intento tranquilizarme y me digo a mi misma que ya basta. Tengo que quitarme las gafas de sol de una vez y dibujar una sonrisa en la cara e ir a la cena que tengo desde hace semanas y aparentar normalidad aun que solo quiera meterme en la cama y dormir mucho tiempo hasta despertarme y no sentir lo que siento.
Y así lo hago. Llego a mi casa y ya están esperándome. Bajo del coche y son una sonrisa las saludo.
Después de alagar mi aspecto nos subimos al coche y nos dirigimos al restaurante donde sorprendimos a una de las susodichas con la presencia de su pareja y un par de amigos mas.
Y allí es donde las tornas se giran. Me habla y le digo que no puedo hablar que estoy en una cena y le mando una foto sonriendo.
Miro el móvil una y otra vez esperando su reacción y no aparece. Sigue tan bien... y yo... yo solo quiero llorar pero me prometí no hacerlo mas.
Con trabajo termino de comer los espaguetis. Hacia días que no comía nada aparte de cafés con leche o un croisant.
Durante los postres nos graban en vídeo. Sonrío y aplaudo como puedo. El dolor sigue latente en mi interior pero llegan los xupitos. Necesito uno. Urgentemente. La camarera los deja delante de mi y bromeamos con que no me los beba todos y me hacen una foto con ellos.
A la 1 y media de la madrugada llego a casa. Estoy agotada física y mentalmente. Pero pese a mis intentos a las 3 sigo despierta.
Los dos desnudos en una cama. Besándonos tierna mente. Acariciándonos. Explorando el cuerpo del otro con las manos, los ojos y los dedos. Grabándolo a fuego en nuestra mente. Deseando que el tiempo se detenga.
No hablamos. No hace falta. Mejor así.
Perdemos la noción del tiempo cuando finalmente entras en mí.
Es arrollador lo que se siente al tenerte dentro. Dan miedo las sensaciones que experimentamos pero seguimos besándonos y moviéndonos al ritmo del otro.
Las sensaciones aumentan y el ritmo de nuestros cuerpos buscan desesperada mente la liberación que tanto necesitamos hasta que llega.
Nos tumbamos el uno al lado del otro para calmar nuestras respiraciones.
Te abrazo y no dices nada. Me da miedo abrir los ojos y que se termine el día.
Me despierto sobresaltada a las 4:30 de la madrugada. Estoy sudando.
Salgo de la cama y me preparo para ir a trabajar.
Cuando estoy en el trabajo no consigo dejar de pensar en él. En intentar encontrar una solución a la situación y de pronto me parece verlo todo claro.
Le escribo desesperada mente. Me parece haber encontrado la respuesta.
Pero cuando contesta me tira todas las teorías al suelo.
Hablamos un buen rato por face pero no hacemos mas que "discutir". No esta bien ni yo tampoco, así que quedamos que me llamara a la una.
Las horas se confabulan en mi contra. No pasan los minutos y la una parece no llegar nunca.
Cuando finalmente el reloj marca la hora deseada me dirijo fuera. Cerveza en mano enciendo un cigarro y Le digo que ya puedo hablar.
Me llama casi al momento y hablamos haciéndonos daño al principio.
Pero los minutos pasan y como siempre al escucharle me tranquilizo como nadie mas sabe hacerlo.
Quizás hasta consigamos encontrar la salida.
Es difícil aceptar los sentimientos. Es difícil vivir como lo hacemos nosotros. Es difícil esconder las cosas. Pero mas difícil aún es pensar en perder lo que hay entre nosotros. Así que pecho y cojones y hacia adelante. Siempre. Aun que duela. Como bien hemos comprobado lo que no nos mate nos hará mas fuertes.
Porque cuando hablamos no necesitamos dormir.
Porque cuando hablamos se paran las horas.
Porque siempre que me necesites me tendrás aquí. En los momentos de felicidad y en los de tristeza o dificultad.
Porque por mucho que el tiempo pase seguirás siendo mi mejor amigo y yo la tuya.