De nuevo viene nuestra querida "X" a ponernos a todos los dientes largos, solo que esta vez también quiere ponernos los pelos de punta (y los sables al alza). Dejaos llevar por las SENSACIONES de este relato que, estoy convencido, no os decepcionará. Deleitaos queridos lectores.
Llega un momento en la vida que no sé exactamente como llega pero de pronto te das cuenta que ya no te llena salir de fiesta cada sabado y beberte lo que no esta escrito. De pronto te despiertas un día al lado de alguien desconocido y te sigues preguntando que paso la noche anterior y como terminaste en aquella situacion pero al mirar a la persona de al lado y recordar vagamente lo que paso ya no te pone esa sonrisa de satisfaccion en la cara. Es en ese instante cuando la resaca esta mas presente que nunca que te das cuenta que te has hecho mayor y no puedes seguir el ritmo de antes. Y aun que pudieras lo que mas te sorprende es que ya no te apetece seguir asi. Sientes la necesidad de un cambio en tu vida.
Asi que cambias de estilo de vida. Los sabados por la noche ya no sales hasta las 6 de la madrugada. Ni te tomas 12 copas. Ahora como mucho sales a cenar con unos amigos y a la 1 como tarde ya estais cada uno en vuestra casa apunto para iros a dormir.
Y otros sabados ni siquiera sales a cenar. Te quedas en casa mirando una pelicula por la tele o leyendo el ultimo best seller. Te vas pronto a dormir y descubres que el domingo no empieza a las 12 o la 1 del mediodia como siempre habias creido. No no. El domingo tambien tiene mañana! Asi que como no sabes que hacer te vas al bar a desayunar mientras lees el periodico.
Fue asi como le conocí. Un domingo por la mañana mientras desayunaba en un bar.
Como siempre entré a pedir el café con leche y el bocata, cogí el periódico y me senté en la terraza.
Cerré los ojos y dejé que el sol de invierno empapara cada célula de mi cara. Unos segundos después los abría y empezaba a ojear que había pasado en el mundo.
Me trajeron lo que había pedido. Dí un sorbo al café caliente y un mordisco al bocata. Fue entonces cuando le vi sentarse en una mesa de la terraza. Con sus tejanos y una camisa que asomaba por debajo la chaqueta.
No se porque pero me llamó la atención y no podía dejar de observarlo. Pidió lo que quería a la camarera dándole las gracias con una amplia sonrisa. La camarera se sonrojó y al ver esa sonrisa sincera.
Yo seguía comiendo mientras lo miraba lo mas disimuladamente que sabía. Estaba sentado mirando atentamente los coches y los paseantes pasar. No dejaba de sonreír en ningún momento. Desprendía una gran sensación de calma y tranquilidad.
A los pocos minutos la camarera le llevo un café y un croissant. Él volvió a sonreír y esta vez la camarera no pudo resistirse, volvió a sonrojarse, le devolvió la sonrisa y se fue casi corriendo. Eso me hizo reír y sin poderlo evitar creó que lo hice en voz alta ya que segundos después giró la cabeza hacia mi.
Bajé la mirada rápidamente muerta de vergüenza. Ahora sabía que lo había estado observando.
Cuando volví a levantar la vista miré de reojo hacia donde estaba sentado. Me estaba mirando con unos ojos grandes que desprendían un brillo especial y sonreía. No pude evitar sonreír y volver a poner la vista en el periódico que tenía delante.
Él seguía allí sentado mirando alrededor. Sonriendo. Me impresionó que en ningún momento dejaba de sonreír y lo hacía de una forma que no había visto antes.
Seguimos asi un buen rato. Cada uno sentados en su mesa, de vez en cuando desviaba la vista hacia él y en mas de una ocasion las miradas se cruzaban y no podía hacer otra cosa que sonreír.
De pronto vi que se levantaba y se dirigía hacia mi.
-Te importa que me siente? (pregunto como si nos conocieramos de toda la vida)
-No. Adelante, sientate.
Se sentó frente a mi. Segundos despues nos presentabamos. Cerré el periodico y observe detenidamente cada una de sus facciones.
Tenía los ojos grandes y brillaban con gran intensidad, el pelo negro, corto y un poco alborotado, unos labios carnosos y una nariz grande. No podría decir que era guapo con los canones que la sociedad nos indica pero sin duda tenía algo que te hipnotizaba. Y esa voz grave pero que desprendía confianza, serenidad y alegría al mismo tiempo conseguía que te quedaras sin palabras y solo consiguiera verlo y escucharlo olvidandome por completo donde estaba y lo que pasaba alrededor.
Estubimos hablando un buen rato. Me contó que estaba de paso y que se dirigía a una convención en la capital pero que al pasar por allí algo le hizo pararse. Me dijo que tenia 38 años, que estaba soltero y que al contrario de lo que pudiera parecer trabajaba para vivir y no al contrario. Me sorprendió su filosofia de vida. "Vive el día. Disfruta cada momento ya sea bueno o malo. Seguro aprendes cosas muy importantes que te serviran en un futuro. Y sobretodo no dejes que nadie te diga como vivir. Tu instinto nunca falla aun que te lo pueda parecer. todo pasa por algo"
Escuchaba embobada cada palabra que salía de su boca. Miraba cada uno de sus movimientos.
Como era posible? Acababa de conocer aquella persona y me hablaba como si me conociera de toda la vida. Me hacia sentir segura, protegida solo con su presencia.
Las campanas de la iglesia empezaron a repicar anunciando a todo el pueblo que eran las 12. Fué entonces cuando se levantó me tendió el brazo y me dijo:
-Damos un paseo?
Sin pensar me levante, me agarré a su brazo, pagamos y empezamos a andar.
Caminamos un buen rato agarrados por el brazo sin hablar, solo rompia el silencio el sonido de mi corazon que latía más rapido que nunca.
Nos paramos un par de veces a observar pequeños detalles del entorno. Aquellas pequeñas bellezas que normalmente pasan desapercibidas. Él me los señalaba y sonreía aun mas. "precioso" decia. Nos quedabamos mirando unos minutos y seguiamos andando.
Cuanto mas rato pasaba mas comoda me sentía. El simple hecho del roce de nuestros brazos hacía que mil sensaciones recorrieran mi cuerpo de arriba a abajo.
Sin previo aviso me solto:
-¿Por que eres tan cerrada? ¿Que te ha hecho la vida para que tengas tantos complejos?
Al oír aquello me quede sin aliento. No sabía que responder. Como lo había sabido? Si en todo el rato que llebabamos juntos apenas había abierto la boca...
Me quede mirandolo a los ojos sin decir palabra. Él me aguantó la mirada un par de minutos y de pronto se acercó y me beso.
Estaba allí petrificada. No sabía que hacer. Mi cuerpo no respondía. Cuando ese dulce beso terminó nos miramos a los ojos. Supongo que en mi rostro solo se leía confusion y sin mas dilación me cogió los brazos y se los puso sobre los hombros y rodeó mi cadera con los suyos. Y volvió a besarme.
Todo me daba vueltas. Perdí la noción del tiempo y de la realidad. Cuando abrí los ojos estaba desconcertada y sin aliento. Segundos después volvía a enfocar la vista y seguía pegado a mi observandome.
Sin saber muy bien como, un rato después entrabamos en mi casa y nos dirigimos al comedor.
Como si fuera la cosa mas habitual del mundo. Como si hubiera estado allí millones de veces antes se movia como por su casa. Se quitó la chaqueta, me quito la mía y las tiro encima del sofá. Volvió a mirarme con esos ojos que me hipnotizaban y me susurro:
-Voy a conseguir quitarte esos complejos sin sentido que tienes. Voy a hacer-te sentir viva otra vez.
Me cojió la mano y tiro suavemente quedando así, a escasos centímetros el uno del otro.
Los besos que me dio fueron tiernos, dulces e increiblemente tranquilizadores. Hacían que mi sangre se calentara poco a poco.
Me separe un poco y volví a mirarlo detenidamente. Le di un beso en la mejilla y le guié hasta otra estancia.
Había la persiana bajada y al entrar en la habitación ni siquiera encendí la luz. Me tumbe en la cama y le indique con una mirada llena de terror y dudas que hiciera lo mismo. Y asi lo hizo. Se tumbó a mi lado. Estiro su brazo y encendió la luz.
-Porfavor no... (le suplique)
-Si. Quiero verte y que me veas. Veras que asi es mejor.
Se giró hacia mi y empezó a regalarme suaves carícias en el brazo. Bajaba lentamente del hombro hasta la punta de los dedos y volvía a subir. Se me aceleró el pulso rapidamente. Repitió este movimiento varias veces y cuando estubo en el hombro subió por el cuello, una mejilla, la frente, la nariz, la otra mejilla y finalmente su caricia terminó rodeando lenta y suavemente el contorno de mi oreja.
Cerré los ojos y cada sensación que notaba se multiplicó. Cada nueva carícia que me daba me sumergía en un mar de placer, dulzura, pasión...
Nos besamos una y otra vez. Pasaba su mano por mi largo pelo reconfortandome a cada pasada. Me dió un beso en cada mejilla, uno en la frente y otro en la punta de la nariz mientras me miraba. Me miraba de esa forma que solo él miraba.
Sus manos se deslizaron lentamente por cada lado de mi cuerpo hasta las caderas. Volví a cerrar los ojos y noté con cada nueva carícia que un mundo nuevo se abría ante mi.
Puso una de sus manos en la parte baja de la camiseta y empezo a subirla despacio.
Tenía miedo aun que no sé muy bien porque. Me quito la camiseta y volvió a acariciarme una y otra vez. Mi cuerpo reaccionaba a sus estimulos como nunca antes lo habia conseguido nadie. Sin abrir los ojos mi mano busco su nuca y tiro ligeramente y fue entonces cuando mi boca busco ansiosa la suya y nos fundimos en otro beso.
Los latidos acelerados de nuestros corazones se mezclaban con las respiraciones agitadas. El deseo crecía en nuestros interiores.
Ansiosamente le quité la camiseta.
-Shhh... despacio. (me susurró al oído) y sus manos volvieron a moverse por mi cuerpo lentamente mientras seguíamos besandonos.
Sus labios se despegaron de los míos y bajaron por mi pecho hasta el barriga dejando un rastro en llamas allí donde habían tocado.
Desabrocho el botón y bajó la cremallera de mis pantalones. Y poco a poco los bajo dejando al descubierto mis piernas hasta quitarmelos por completo.
Empezo a besarme el tobillo, el gemelo, la rodilla y el muslo mientras con sus suaves manos iba acariciando la otra pierna. Un escalofrío reocrrió mi cuerpo y sin poder evitarlo gemí.
Empezaba a faltarme el aire y mi cuerpo ardía de deseo.
Sus besos recorrieron todo mi cuerpo una y otra vez. Estaba empezando a volverme loca de placer asi que tiré de el y le bese apasionadamente mientras le desabrochaba los pantalones y se los quitaba ayudandome con mis pies.
Giramos sobre nosotros y se quedó tumbado boca arriba mientras yo empezaba a acariciarle y a besarle todo el cuerpo. Intentaba ir despacio y que cada carícia fuera lenta y suave pero no lo conseguía. Cuando acaricié y bese su cintura se estremeció y sonrió.
Mis labios bajaban por sus piernas dejando un rastro de besos por allí donde pasaban.
Estiró su brazo buscando la forma de agarrarme para que subiera otra vez hasta sus labios.
Otro beso cargado cada vez mas de pasión mientras nuestras manos recorrían el cuerpo del otro.
Desabrochó el sujetador y caió sobre él. Lo apartó y lo tiró al suelo.
Volvimos a girar y quedo de nuevo encima de mi. Abrí los ojos y le pillé observandome. Levante la cabeza ligeramente y nos besamos tiernamente unos instantes.
Sus labios abandonaron los míos una vez mas y volvieron a recorrer mi cuerpo de arriba a abajo. Cuando llegó al tobillo dejó otro beso mientras sus manos cogían uno de mis pies y empezaban a acariciarlo.
Besó cada dedo de mis pies, besó también la planta y entonces lamió el dedo gordo de un pié y se lo metió en la boca.
Una sensación completamente nueva me invadió y gemí en voz alta sin poder controlarlo. Siguió lamiendo y chupando la punta del pié unos instantes mas antes de volver a subir por mis piernas besandolas. Adorando cada centimetro de ellas.
Y fué entonces cuando empezé a volar. Sus besos se pusieron encima la ultima pieza de ropa que llevaba puesta. Con los dientes la agarró y empezó a tirar de ella lentamente hasta que la tubo por las rodillas y con las manos terminó de quitarmela.
Lamió y acarició mis piernas y de pronto empezó a besar y a lamer el centro de mi feminidad.
Intentaba controlar mi cuerpo y él lo notó y dijo:
-Relajate. Siente. Disfruta...
Y siguió besando, lamiendo, mordisqueando y haciendome gemir una y otra vez.
Cogí una de sus manos y me la acerque a la cara. Acarició los pomlos y los labios. Bajó sus carícias hacia mis pechos y gemí una vez más.
Mi cuerpo estaba desenfrenado. Estaba experimentando más placer en aquellos momentos que el que había sentido en toda mi vida.
Acarició mis labios y aproveche para lamer su dedo e introducirmelo lentamente en la boca. Entonces fué cuando le oí gemir por primera vez asi que repetí el movimiento unas veces más.
Introdujo uno de sus dedos en mí sin dejar de besar ni lamer donde lo estaba haciendo y fué entonces cuando consiguió hacerme llegar al orgasmo más increible de mi vida.
Grité de placer mientras mi cuerpo se estremecía y pedía más.
Tire de él y le bese ansiosamente mientras con mi mano acariciaba su miembro y le indicaba el camino para que entrara en mí.
Entró lentamente con suaves movimientos. En aquellos momentos yo ya había perdido la cordura. Le cogí por las nalgas y apreté para que entrara más. Gemí y grité de placer como nunca lo había hecho. Como nunca lo volvería hacer. Minutos mas tarde llegaba al orgasmo otra vez y seguidamente él también llegó.
Nos tumbamos en la cama con las respiraciones agitadas. Me beso y me abrazó mientras sus dedos acariciaban mi espalda.
Me quede dormida entre sus brazos consciente de que cuando despertara él ya no estaría.
Una vez más me postro ante los pies de esta nuestra escritora que, una vez más ha logrado ponerme palote con su retórica y sus situaciones. Grande "X" como siempre.
Se despide vuestro ansioso autor (a ver si encuentro la forma de recrear un relato próximo...)
Un agitado abrazo.
A los lectores:
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Increíble... me encantó, sobre todo la capacidad de describir cosas que a veces parecen imposibles de describir
ResponderEliminarCiertamente querido El_Piola, estoy contigo. "X" logra describir cosas que muchos quisiéramos ser capaces de hacer y no podemos, y además lo hace logrando lo más imposible todavía: que lo comprendamos y que logremos ponernos en su lugar. Me quito el sombrero ante ella. Gracias de nuevo por tu comentario. Un abrazo
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