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jueves, 22 de marzo de 2012

Queridos putos imbéciles

De nuevo acudo a escribir sobre un tema inspirado por mi querida Tami. Me pidió que hablara sobre una clase de personas en concreto: los putos imbéciles.
Esa gentuza que no sabes muy bien porqué cuando entran en tu vida no parecen tan malos, pero según se adentran te van demostrando que tras esa sonrisilla adorable de los primeros días se esconde su imperiosa necesidad de demostrarle al mundo (y a ti de rebote, o de lleno) que es mejor que todo ser viviente que se atreva a compararse a él.
Sigmund Freud  hablaba en su psicoanálisis de una instancia psíquica que se reconoce como "yo", que controla la motilidad (capacidad para realizar movimientos complejos y coordinados) y media entre los instintos del "ello", los ideales del "superyó" y la realidad del mundo exterior. Vamos, del EGO, lo que viene a ser un exceso de autoestima, que es a lo que quería llegar yo, pero he dado un rodeo para que veáis que no solo se decir gilipolleces, sino que si quiero puedo resultar incluso culto, que yo soy muy apañao a ver qué os pensáis.
Esas "personas" que aparentan ser lo que no son una temporada y cuando se hartan de fingir hacen que se te descoyunte la mandíbula de la impresión que te da. ¿Cuántas veces os ha pasado eso de ver a alguien que creíais conocer haciendo algo que no esperabais? Os pondré un ejemplo gráfico para explicarlo mejor:
Hace años conocí a una impactante mujer, impactante no solo por su físico despampanante sino por su seguridad, su liderazgo, su presencia... qué decir que me colé por sus huesos como perro que lleva una semana sin tener que llevarse a la boca, y qué decir que ella se mostraba igualmente atraída hacia mi (obviamente... soy irresistible que se le va a hacer). No era solo sexo lo que parecía unirnos(aunque debo decir que era increíble, al más puro estilo relato erótico de "X"), era nuestro ego, nuestra escasez de autocontrol... pero el tiempo nos puso a cada uno en su lugar. Aquella mujer de ingrávidas tetas y lasciva sonrisa resultó acojonarse a la velocidad de la luz a cada paso en frente que dábamos. Parecía levantarse por la mañana con unas necesidades e inquietudes y acostarse con otras, podríamos llamarlo falta de personalidad o sencillamente bipolaridad.




¿Cómo es posible que aquella mujer que me traía loco pasara de ser alguien con quien compartirlo todo (bueno, todooo... me dejo para mi mis momentos all-bran) a ser alguien que no merezca ni el saludo? Pues a través de ciertas acciones que hicieron que mi libido hacia ella se redujeran a meros polvos sin gracia aparente y a no querer verla más que para eso, y eso solo en caso de no tener otra opción y andar muy desesperado.
Esas personas terminan por aparentar que su vida se basa en meterse en la tuya y pisotearla hasta dejarte en un jaque irreversible. ¿Cuándo cómo y porqué? ni puta idea, pero no me jodáis diciendo que nunca os ha pasado, no hace falta que sea un romance, puede ser una amistad, un vecino, alguien de supuesta confianza, cualquier joputa que se os cruzase por el camino en alguna ocasión... o podrías ser tu mismo...
Para ser un puto imbécil no hay norma definida fija, se puede ser de mil maneras pero la cuestión es la siguiente: a ser un puto imbécil... ¿se hace o se nace? Lo único que tengo claro es que más de una vez me he cruzado con alguno al que le metería un par de tiros al más puro estilo de uno de mis ídolos: el padre de la adolescente dispara-portátiles. (Os dejo el enlace al post que le dediqué a este super-hombre en su día).
Putos imbéciles, siempre dando por culo, siempre metiendo el dedo en la llaga... que como pueden presumir de conocerte ligeramente saben dónde apuntar los muy joputas.
Vale, ahora me pongo a hablar directamente con ellos: Queridos putos imbéciles, ¿qué necesidades tenéis? ¿a qué tanto ego desvergonzado? ¿para qué fingir una temporada y luego enseñar la verdadera faz? Ya está de bien de tanta gilipollez y mariconería, dad la cara ¡coño! (me encanta esa palabra... "coño" tan femenina, tan sensual, tan castellana, tan erótica... me voy por las ramas, vuelvo al tema) Dejaos de tocarnos los huevos, como diría mi querida Tami "si tenéis algún problema pegaos un tiro... pero no hagáis daño gratuito a terceros"
Tras esta pedazo de frase de mi musa para este espacio, os dejo con vuestras reflexiones y pensamientos. Se que muchos de vosotros recordáis a alguno de estos putos imbéciles de vuestras vidas, puede que alguno se vea reflejado en ellos (si es tu caso te hazme el favor de enviarme un mail para explicarme porqué cojones eres tan joputa, estoy ávido de saber los porqués).
Con el ego a la altura de los hombros se despide vuestro interesado autor.
Un abrazo fugaz, que no está el horno para muchos bollos, pero siempre viene bien eso del contacto físico.

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