Preparad las palomitas, poneos cómodos, atenuad la luz y comenzad a deleitaros, porque nuestra querida "X" ha vuelto a sentarse a escribir y del fruto de su mente no sale nunca nada malo, eso si, atentos que no es un relato cualquiera. Disfrutadlo.
Esta noche cuando salí de casa y fuí a ese pub fue pensando en que la noche terminara como terminó. Cuando te ví en la otra punta de la barra solo, con tu copa de wisky en la mano, tus canas de madurito y mirando atentamente a cada mujer que se ponia delante de tí supe que tu eras el indicado.
Di el ultimo sorbo a la botella de agua y me acerque. Esta noche iba a lo que iba y no queria distorsionar nada de lo que pasara con alcohol. Quería sentir y poder ser capaz de recordarlo al día siguiente.
Me viste acercar y miraste atentamente el generoso escote que llevaba y al cabo de unos segundos bajaste hasta las piernas. Cuando volvías a subir la vista ya estaba a pocos centímetros de ti.
Te mire directamente a los ojos y tu hiciste lo mismo. Empezamos a hablar un poco. Te pregunte cuantos años tenías y si estabas soltero o casado.
Y efectivamente encajabas a la perfeccion en el perfil de tio que esperaba encontrar en una noche como esta. Tenías 25 años más que yo y estabas casado. Y lo mas probable es que ni siquiera recordarías mi nombre al día siguiente. Al oir aquello sonreí. No hablamos mucho mas antes que me propusieras irnos a otro sitio.
Al salir subimos a tu coche. Ni siquiera me moleste en preguntar donde ibamos. Pusiste el coche en marcha y nos paramos delante de un hotel. Durante el trayecto no hablamos, ni siquiera nos miramos.
Como la cosa mas normal del mundo entramos en la recepción pediste una habitación, pagaste y subimos. Entramos en la habitación y dejamos las chaquetas, los telefonos y mi bolso encima la mesa.
De pronto note que estabas detras de mi e intente girarme pero me detubiste y empezaste a meterme mano sin contemplacion ni suavidad.
En mi cabeza resonaba una voz que me decía que me largara de allí. Que no estaba bien aquello.
Cerre los ojos y me concentre en notar tus manos sobre mi. Apretabas mis pechos y mis pezones de forma bruta. Intentaba sentir algo pero no lo conseguía. Te pegaste un poco mas y moviste tu cabeza hacia mi hombro. Ni un triste beso me diste. Simplemente empezaste a mirarme mientras seguías tocando.
Yo seguía allí. De pie. Sin moverme ni un centímetro con los ojos cerrados de nuevo. La voz que gritaba en mi interior cada vez era mas fuerte pero seguía sin hacerle caso. Tu mano bajó por mi cintura hasta encontrar el borde de la falda. Con brusquedad la metiste dentro y bajaste unos centímetros.
Abrí los ojos mientras empezabas a mover tus dedos presionando sobre ese punto de mi cuerpo que normalmente hacía que me estremeciera de placer. Pero no sentía placer. Solo sentía una gran sensación de soledad y cada poro de mi piel pedía que me fuera de allí. En mi mente solo había la imagen de una cara. Esa cara que tanto deseaba olvidar. Y recordé porque estaba allí. Para intentar sacar esa cara de mi cabeza aun que fuera de una forma que doliera mas de lo que había dolido lo que habia pasado.
Levante una mano y me apoye contra la pared dejando vía libre a tus movimientos. Tus dedos seguían moviéndose entre mi falda y mis bragas y con tu otra mano seguías magreando mis pechos.
Por un momento pensé que pretendías que gimiera de placer. Pero me quite esta absurda idea de la cabeza rápidamente ya que si hubieras pretendido esto no me habrías tratado como una muñeca con quien puedes hacer lo que mas te plazca.
De golpe hiciste que me girara y mirándome con esos ojos saltones empezaste a desnudarme bruscamente mientras mirabas cada centímetro de ese objeto que evaluabas atentamente como si pretendieras comprarlo.
Una vez desnuda seguía de pie, frente a ti, esperando que hicieras el próximo movimiento. No tardaste en desnudarte.
Me indicaste con un gesto que me tumbara en la cama y así lo hice. Allí empezaste otra vez a magrearme los pechos y empezaste a chuparlos. Me dolía físicamente la forma en que me tocabas y emocionalmente la forma que me mirabas. Así que íbamos por buen camino. Sentir dolor en una situación donde se supone que se debe sentir placer era justo lo que necesitaba.
Deslizaste una de tus manos hasta mi entrepierna y empezaste a masturbarme. No cerré los ojos esta vez. Los mantuve abiertos observando cada gesto que hacías.
Buscaste mi mano y la pusiste sobre tu miembro pidiéndome sin palabras que te diera placer. Y como no... obedecí a tus deseos y empecé a mover la mano primero despacio y poco a poco iba aumentando la velocidad y la presión.
En ningún momento buscaste mis labios para besarme y a decir verdad eso me sorprendió. Pese a estar acostumbrada a encuentros esporádicos con hombres que acababa de conocer nunca había sido tan impersonal. Tan frío ni mecánico para mi.
Al cabo de unos minutos llegaste al orgasmo. Te levantaste y te fuiste al baño.
Yo seguía tumbada en la cama y desde allí oí el sonido inconfundible de alguien que esta esnifando un par de rallas de coca. Unos instantes después volviste con los ojos aún más abiertos que antes.
Te tumbaste encima de mi dejándome casi sin respiración por el peso de tu cuerpo. Buscaste el condón que habías preparado previamente en la mesilla. Te lo pusiste, me separaste las piernas, me miraste a los ojos mientras una sonrisa mal disimulada se dibujaba en tu cara cuando entraste en mi de un solo empujón.
Empezaste a moverte bruscamente una y otra vez buscando crear alguna reacción en mi. Pero yo seguía inexpresiva y mirándote a los ojos.
Al poco rato te cansaste de esta posición y me hiciste poner encima de ti. Poniendo tus manos en mis caderas volviste a entrar y empezaste a mover mis caderas con tus manos marcando así el ritmo.
Cansada físicamente como estaba, apoye las manos en el cabezal de la cama para estar un poco mas cómoda. No dejaba de moverme y si en algún momento bajaba el ritmo volvías a poner tus manos en mis caderas y a moverme mas y mas rápido.
-Para. (dijiste. sonando como una orden mas que una petición)
Así que pare. Mire de reojo a la mesilla y vi que llevábamos 1 hora interminable allí metidos. Me tumbe a tu lado como suponía que querías.
De pronto te arrodillaste a mi lado y con un movimiento con tus manos me indicaste que querías que me girara y una vez mas volví a obedecer. Me tumbe boca abajo, te pusiste detrás de mi, levantaste ligeramente mi cuerpo y volviste a penetrarme una vez mas con rápidos movimientos.
En este momento ya si que no pude contenerme mas y una lagrima resbalo por mi mejilla.
Porque había terminado todo así? Porque? Porque? (resonaban esas palabras una y otra vez en mi cabeza)
Respire hondo y desee que aquella situación terminara pronto.
Como si me hubieras leído los pensamientos a los pocos minutos dejaste de moverte y saliste por fin de mi.
Ni una palabra por parte de ninguno de los dos. Durante un rato te quedaste tumbado en la cama mientras yo me vestía. Cuando abriste los ojos me preguntaste si tenia prisa a lo que respondí afirmativamente.
Te vestiste, salimos de la habitación, salimos del hotel y me llevaste de vuelta al pub.
Cuando llegamos bajé sin decir palabra.´Me subí a mi coche y me fui a casa.
Lo primero que hice cuando llegue fue darme una ducha. Necesitaba quitarme de encima esa sensación de suciedad que llevaba encima.
Envuelta en la toalla me serví una copa y me senté en el sofá y recordé cada minuto de la noche.
Frialdad. Eso es lo que sentía. Frialdad y serenidad. Fue entonces cuando me prometí que a partir de aquel momento iba a utilizar a los hombres igual que ellos me habían utilizado a mi. Aquella noche había sido reveladora. Pese a lo que esperaba, aquel encuentro había dolido mucho menos que el simple hecho de recordar el infierno que había pasado días atrás al descubrir que la persona a la que amaba no había hecho otra cosa que jugar conmigo y utilizarme.
Cogí mi teléfono y empece a revisar los contactos. No tarde mucho en encontrar ese numero que hacía tiempo no utilizaba. Mande un mensaje y al poco rato ya estaba hecho. Ya había quedado con ese viejo amante con el que sin duda pasaría grandes noches de placer cuando las necesitara. Como la de mañana por ejemplo...
Grandes palabras, grande "X" con todo mi cariño y respeto, me robas el corazón y hasta el alma en cada relato. Gracias por dedicarnos tu tiempo para ocupar este espacio.
A todos los que lo habéis leído: Espero que lo disfrutéis si no igual, por lo menos casi tanto como yo. Esperemos impacientes el siguiente relato.
Se despide vuestro autor (en este caso presentador).
Un reconfortante abrazo.
A los lectores:
Este blog se alimenta de cualquier rayo de sol que le llegue a través de la ventana, así que es posible que alguno de tus rayos se filtre y llegue hasta aquí... si no te gusta ver reflejadas tus palabras, tus fotos, dibujos... no tienes más que ponerte en contacto conmigo y los eliminaré a la velocidad de la luz, pues no tengo ninguna gana de pagar derechos de autor a nadie, y mucho menos a aquellos que no son capaces de agradecer que un artistazo de mi tamaño les haga publicidad gratuita. Pero si no es tu caso y te hace una ilusión terrible aparecer en los pétalos de mis florecillas mentales... ya sabes dónde encontrarme: florecillareluciente@gmail.com
Sin duda uno de los mejores relatos que he leído de X;un relato que te obliga a reflexionar sobre las mil formas que cada uno tiene,o sabe,o sin saber porqué utiliza,de afrontar o combatir o aligerar sus más profundas heridas.Un relato que no te deja indiferente,excitante por su cruda y oscura morbosidad y, a la vez ,penetrante por su lúcido y frio mecanismo de defensa ante un fuerte sufrimiento posiblemente traumático capaz de desgarrar para siempre la pureza y fragilidad de una alma que claramente refleja su fuerte i extrema sensibilidad.Considero de un gran mérito conseguir conmocionar,excitar y transmitir en tan pocas palabras.Gracias por hacerme vibrar y ánimos para seguir escriviendo como lo haces!
ResponderEliminarGracias querid@ anónimo por tus gratas palabras, siempre es un placer ver que hay quien disfruta con los relatos de nuestra querida "X".
EliminarEsperamos poder verte de nuevo por aquí.
Un sincero abrazo.